Los investigadores, incluyendo físicos de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, han medido las primeras firmas de estas partículas fraccionarias, conocidas como fermiones de Majorana, en un material bidimensional con una estructura similar a la del grafeno. Sus resultados experimentales coinciden muy bien con uno de los modelos teóricos principales de ese estado exótico mencionado.
Se cree que este misterioso estado de la materia se oculta en ciertos materiales magnéticos, pero no ha sido visto de forma concluyente en la naturaleza.
La observación de una de sus propiedades más intrigantes, el aparente fraccionamiento del electrón, en un material real, es un hito. Y no solo para la física: los fermiones de Majorana resultantes podrían ser utilizados como bloques de construcción para las computadoras cuánticas, que serían mucho más rápidas que cualquier ordenador o superordenador convencional y podrían llevar a cabo cálculos que de otra forma no podrían hacerse.
En un material magnético típico, los electrones se comportan como diminutos imanes de barra. Y cuando el material es enfriado a una temperatura lo bastante baja, los “imanes” se reordenan, de manera que todos los polos norte magnéticos apuntan en la misma dirección, por ejemplo.
Pero en un material en el que se da ese estado exótico, incluso si está enfriado hasta el umbral del cero absoluto, los imanes no se alinearían sino que experimentarían un entrelazamiento ocasionado por fluctuaciones cuánticas











